La reciente visita de Los Leones a Rosario para ultimar su preparación de cara al Mundial 2026 fue mucho más que un evento deportivo: fue la confirmación categórica de que esta ciudad respira hockey. Con casi dos mil personas colmando las tribunas del Estadio Mundialista, la respuesta del público no solo superó las expectativas, sino que dejó una serie de preguntas e ilusiones picando sobre la mesa.
Si bien aún no hay confirmaciones oficiales, los rumores indican que Córdoba albergaría la ventana de la FIH Pro League en diciembre. Sin embargo, el calendario internacional todavía tiene pendiente definir la sede para la fecha de febrero. Es ahí donde Rosario tiene una oportunidad de oro para alzar la mano.
En el último tiempo, la ciudad ha consolidado una política proactiva para posicionarse como epicentro de grandes convocatorias: desde exposiciones como Agroactiva hasta congresos multitudinarios y recitales de gran escala. Incluir en esa agenda al tercer certamen más importante del hockey mundial no solo es coherente con esa visión, sino un paso natural para una plaza con tanta historia y convocatoria.
Por supuesto, albergar la Pro League no es una tarea sencilla. Exige una logística de primer nivel y un esfuerzo articulado entre el sector privado y los gobiernos municipal y provincial. Pero el retorno es innegable: un impacto económico y turístico significativo impulsado por la llegada de selecciones internacionales y miles de aficionados de toda la región que coparían la hotelería y gastronomía local.
La mística está intacta y la infraestructura responde. Rosario siempre le ha traído suerte a los seleccionados nacionales y la gente ya demostró que está lista para volver a llenar el Mundialista. La ilusión está en marcha; solo falta que los tomadores de decisión se animen a dar el pase gol.