Notas

Mariana "hiahia" Ruiz: Una referente que marcó una época en el Litoral

Desde sus inicios en Duendes y su carrera en Jockey, la historia de una protagonista que hizo de la disciplina y el compromiso su bandera. “La vida se enfrenta como en una cancha de hockey”, asegura.

La historia del hockey rosarino no se escribe solo con títulos, sino con apellidos que fundaron instituciones y jugadoras que abrieron camino cuando el deporte era apenas un proyecto. Para nuestra protagonista, el hockey no fue una elección, sino un destino marcado por la herencia: nieta de Emilio Ruiz Echesortu y sobrina nieta de Pantaleón Paez, fundadores de Duendes, su vida estaba predestinada al verde y negro.

Los primeros años: Del potrero a la formación

Sus inicios en Duendes, bajo la tutela de Cristina Peyrone, fueron de una pureza casi romantica. Eran solo cinco chicas - Denise Imhoff, Mariela Bouza, Ani España, Jimena Aletta y la protagonista de este nota - desafiando la soledad del grupo que no crecía. Esa falta de convocatoria la llevó a la escuelita del Jockey Club de Rosario, un cambio que marcaría su carrera para siempre.

Allí, figuras como Huchi Benedict le marcaron un camino: "El entrenador es un formador y las jugadoras de Primera son el espejo de lo que queremos ser". Con el tiempo nombres como Hercilio Cucco, Jorge Trevisán y Ernesto Morlan moldearon no solo su técnica, sino su mentalidad táctica y su ambición deportiva.

El rigor de la alta competencia.

A los 15 años, el salto fue definitivo: debut en Primera División. Durante años, su vida se midió en fines de semana de doble partido y viajes con el Seleccionado de Litoral, donde defendió la camiseta desde los 13 hasta los 29 años.

Su paso por los seleccionados la dejó bajo la dirección de próceres del deporte como el "Cheche" Baró Graf y Delia La Rosa, compartiendo cancha con leyendas como Silvia Morlan y Mónica Carello. Pero no todo fue ascenso; las lesiones de ligamentos cruzados a los 23 y 25 años pusieron a prueba su temple. Lejos de rendirse, regresó a las canchas demostrando que la perseverancia no era solo una palabra que le enseñaron de chica, sino una práctica cotidiana.

Sembrar para cosechar: De entrenadora a madre

Su faceta como formadora es, quizás, su legdo más tangible. Junto a Marcela Ziperlein, lideró proyectos ambiciosos en la estructura del Jockey. Bajo su mirada atenta crecieron jugadoras como Julieta Castelán y Fi Baetti, e incluso fue testigo de los primeros pasos de Luciana Aymar.

Hoy fuera de las canchas acompaña a sus hijos Nicolás, Sebastían, y Carmen "Ita" Morlan dejó Rosario para instalarse en Achiras (Córdoba), allí forma parte del equipo Los Incas del cual es capitana, colaborando con la organización del deporte dentro de la institución. El Jockey es ese lugar elegido por la familia para continuar un legado de dedicación y amistad.

"Hiahia" fue parte de una camada de jugadoras del Litoral que se caracterizaban por una entrega, garra y ambición de triunfo que hoy nos cuesta encontrar; en un momento de la entrevista nos dijo "El hockey es un gran formador de temperamento y nos enseña a enfretar la vida", que estas palabras encuentren hoy campo fértil.