Notas

Cacho Mori: Un libero de los de antes.

Lo que comenzó como una simple aventura de verano en el Parque de la Indepencia terminó siendo una escuela de vida. Mori cambió el fútbol por el hockey.

Hay tardes que cambian el destino, y para Cacho Mori esa tarde ocurrió a los 12 años. Mientras un grupo de amigos jugaba a la pelota en la vereda, una invitación inesperada de Miguel y Luis Marucco los llevo al Parque de la Independencia. El objetivo era simple: aprender hockey. Lo que nadie imaginaba era que ese encuentro casual sería el inicio de una carrera de dos décadas marcada por el esfuerzo, los viajes y la amistad.

La era dorada de Nahuel: El desafío de la distancia.

En una época donde el hockey infantil/juvenil de caballeros daba sus primeros pasos en Rosario, el Club Nahuel se convirtió en el hogar de una camada excepcional. Sin compentencia en Rosario, el equipo debió inscribirse en el torneo de la Asociación Amateur de Hockey (AAH) de Buenos Aires.

Esto implicaba un sacrificio compartido: cada quince días, las familias costeaban los viajes a la Capital Federal, ese esfuerzo dio rápidamente sus frutos. En la etapa de Infantiles (hasta 15 años), se alzaron con el título de la AAH, una hazaña que años más tarde repetirían en la categoría Juveniles.

 

Consagración Nacional.

Años más tarde representó a la Asociación de Hockey del Litoral (AHL) en el seleccionado juvenil que se coronó Campeón en el Argentino de Mar del Plata.

Con Nahuel fueron escalando desde la Intermedia, el equipo logró llegar a la División B de la AAH, quedando en 1986 a un paso de la máxima categoría en una final que hasta el día de hoy sale cada tanto en charlas de tercer tiempo.

 

El salto a Provincial y el legado final.

En 1987, la carrera tomó un nuevo rumbo al incorporarse al Club Provincial. Allí, los éxitos continuaron con la obtención de torneos regionales y un histórico tercer puesto en el Argentino de Clubes disputado en la ciudad de Paraná.

Al cumplir 31 años, decidió colgar los botines y cerrar su etapa competitiva. Sin embargo, el balance final lo mide en valores y no en trofeos.

"Este deporte me enseño valores y me ayudo a formarme como persona, me dejó una cantidad importante de amigos que hoy me siguen acompañando", reflexiona con la perspectiva que dan los años.

El hockey de aquellos años era otro, hasta se escucha por ahí que era otro deporte, los que recuerdan a Cacho siempre destacan lo difícil que era pasarlo, duro, áspero, hoy diriamos picante, fuera del césped un tipo macanudo, amigo de los amigos, gestor de los terceros tiempos. Hoy recibe con un café a quienes lo visitan en su bar de mendoza y Francia (El Tony), y en cierta manera sigue cultivando la camaradería que le enseño el hockey.