En el mundo del hockey existen los especialistas, aquellos que eligen un camino y lo siguen hasta el final. Pero también existen los elegidos, aquellos cuya curiosidad y talento natural los lleva a dominar cualquier elemento que caiga en sus manos: una guinda, una pelota de vóleyo, casi por accidente, un palo de hockey. Esta es la historia de un hombre que no solo jugó, sino que fundó y formó.
ADN de GER: " Me prendía en todas"
Todo comenzó en el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario (GER). Entre los 8 y los 12 años, era fija verlo al costado de cualquier cancha. No importaba la disciplina; el objetivo era entrar, jugar, divertirse y competir. Ese espíritu lo llevó a formar parte de la mítica 6ta división de rugby de GER que se coronó campeona en 1965, tras una final inolvidable con Jockey Club de Rosario en cancha de Los Caranchos.
Pero no solo disfruta del barro del rugby. Su altura y coordinación lo llevaron al vóley, representando a Santa Fe en los Nacionales de Tucumán (´70) y Mendoza (´71), llegando incluso a ser convocado para la Preselección Nacional Juvenil.
El palo "mágico" y la revolución del Hockey
El destino, sin embargo, tenía otro escenario para Hugo Aceto. Un palo de hockey de su hermana olvidado en el patio de su casa, fue el detonante. Sin ninguna guía, la habilidad brotó de la nada. Lo que empezó como un juego de "chiches individuales" terminó siendo una revolución para su club: fue el iniciador del hockey masculino en GER.
A partir de allí, su carrera tomó distintos caminos. Mientras estudiaba Educación Física, se convirtio en la mano derecha del recordado César "zorro" Blanco. Juntos, no solo formaron equipos, sino que preparon giras por Europa y fueron impulsores del hockey de la región.
Como Director Técnico pasó por distintas instituciones: Regatas de San Nicolás, Newell´s Old Boys, Club A. Provincial, Nahuel e Independiente de Bigand, Sporting e Hípico de Mar del Plata, dirigiendo tanto damas como a caballeros, y Seleccionados del Litoral, A su vez fue Capacitador de la Confederación Argentina de Hockey (CAH).
Aceto ha tenido siempre la virtud para captar jugadores, incentivarlos y que se enamoren de nuestro deporte. De aquel chico que esperaba su turno al costado de la cancha, queda hoy un hombre que ha recorrido todos los recovecos del deporte. Su trayectoria es un ejemplo que el deporte no solo es un juego, sino un estilo de vida.